Este contenido no se crea de forma improvisada. Hay un sistema detrás que ha sido pensado, estructurado, planificado y automatizado por una persona — en este caso, yo mismo — antes y durante el uso de la IA.
El flujo real es este: estrategia, redacción y diseño ocurren primero. Cuando una pieza está lista, se publica en la web de Twim — ese es el momento de validación. Desde ahí, la publicación en LinkedIn se dispara de forma automática en la fecha programada, sin intervención manual.
No una plataforma que lo intente hacer todo, sino piezas que encajan porque se han elegido para un propósito concreto. La web es el centro del sistema, no el último paso.
Lo que publicamos en LinkedIn es, en sí mismo, una demostración del método que aplicamos con clientes para todo tipo de procesos de automatización.
He elegido este proceso — la creación y publicación de contenido en LinkedIn — como hilo conductor porque es algo que cualquier usuario de esta red entiende de primera mano. No hace falta conocer el sector ni el negocio para seguir la lógica. Y precisamente por eso es el mejor ejemplo para explicar cómo se analiza un proceso, se diseña la automatización, se valida y se escala. Lo que funciona aquí funciona igual en ventas, operaciones, soporte o cualquier otro proceso con posibilidades de automatizarse.
En los próximos posts explica cómo funciona cada parte.
¿Por dónde empezarías tú a ordenar el proceso de contenido en tu empresa?