Redactar un post con IA no es pedirle que escriba y publicar lo que devuelve.
Mi flujo real es otro. Primero hay contexto: el tono, la línea editorial, el objetivo concreto de esa pieza. Con eso, la IA genera una primera versión. Yo reviso, ajusto, valido que suena a Twim y no a una máquina. A veces reformulo párrafos enteros. A veces el borrador está casi listo.
Lo que acelera no es la escritura — es no partir de una página en blanco. El juicio sigue siendo mío.
Voy midiendo el tiempo de cada parte del proceso. No para optimizar a cualquier precio, sino para saber dónde está el valor real y dónde estoy poniendo energía que podría delegar.
¿Cómo estás integrando IA en la producción de contenido de tu empresa?