Antes de escribir un post, tomo decisiones.
¿A quién va dirigido? ¿Qué problema resuelve? ¿Cómo encaja con lo que he publicado antes y lo que viene después? ¿Es el momento adecuado para este mensaje?
Esas preguntas se responden antes de abrir ningún editor. La IA me ayuda a estructurar y a anticipar huecos en el plan — bloques temáticos, líneas editoriales paralelas, cadencia. Pero el criterio de qué merece ser publicado y qué no es una decisión mía.
El resultado es un plan con coherencia, no una lista de temas sueltos.
Es el mismo orden que aplico con clientes: primero entender el proceso completo, después decidir qué se automatiza y en qué secuencia. Si saltamos ese paso, construimos sobre arena.
¿Tu empresa publica con una estrategia detrás o reacciona a lo que surge?